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1
si en el crepúsculo
el sol era memoria
ya no me acuerdo

2
la muerte invade
de vez en cuando el sueño
y hace sus cálculos

3
los pies de lluvia
nos devuelven el frío
de la desdicha

4
por si las moscas
hay profetas que callan
su profecía

5
invierno invierno
el invierno me gusta
si hace calor

6
los premios póstumos
se otorgan con desgana
y algo de lástima

7
y al laureado
no se le mueve un pelo
allá en su nicho

8
las religiones
no salvan / son apenas
un contratiempo

9
pasan misiles
ahítos de barbarie
globalizados
 
10
después de todo
la muerte es sólo un síntoma
de que hubo vida
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Mario Benedetti (Uruguay, 1920-)
Tomados de:
Rincón de Haikus,
Ed. Alfaguara, México, 1999, 239p.
URL de esta página:
http://www.letrasdeagua.net/poemas/varios/benhaik_01.html
Dice el autor en la Nota Previa de su libro:
"Hace tiempo soy
lector de haikus, pero confieso que el primero que me sedujo como forma
poética se lo debo a Julio Cortázar, cuyo título póstumo,
"Salvo el crepúsculo", fue tomado de un notable haiku de
Matsuo Bashoo (1644-1694): "Este camino / ya nadie lo recorre /
salvo el crepúsculo". Años después me enteré de que la
traducción pertenecía a Octavio Paz (en colaboración con Eikichi
Hayashiya).
El origen del haiku, con su severa pauta silábica, 5-7-5, se remonta al
siglo XVI. Ciertos eruditos lo vinculan formalmente al katauta, un breve
poema que oscilaba entre la pauta 5-7-5 y la 5-7-7; otros lo derivan del
haikaim que se creaba en grupo y podía tener hasta 100 versos.
Paulatinamente se fue asentando la forma 5-7-5, que es sin duda la que
produce un efecto poético más impactante. No obstante, hubo al parecer
otras formas precursoras del haiku: chooka, tanka, sedooka, y
especialmente el renga, canción encadenada, fruto de varios poetas que
vino a introducir un elemento festivo en la literatura japonesa. En
todas estas formas aparecen los versos de 5 y de 7 sílabas en distintas
concatenaciones, y también se va afirmando el concepto de estación.
Vale la pena aclarar que la rima casi no se usa en este envase lírico
tan peculiar; en cambio, se ha empleado bastante en las traducciones.
(...)
En mi caso particular, es obvio que no me he puesto a imitar a poetas
japoneses, ni siquiera a incorporar sus imágenes y temas preferidos.
Apenas he tenido la osadía de introducirme en esa pauta lírica, pero
no apelando a tópicos japoneses sino a mis propios vaivenes,
inquietudes, paisajes y sentimientos, que después de todo no difieren
demasiado de mis restantes obras de poesía.
Encerrar 17 sílabas (y además, con escisiones predeterminadas), una
sensación, una duda, una opinión, un sentimiento, un paisaje, y hasta
una breve anécdota, empezó siendo un juego. Pero de a poco uno va
captando las nuevas posibilidades de la vieja estructura. Así al
dificultad formal pasa a ser un aliciente y la brevedad una provocativa
forma de síntesis.
Ahora, con el perdón de Bashoo, Buson, Issa y Shiki, ya considero al
haiku como un envase propio, aunque mi contenido sea inocultablemente
latinoamericano. Y ya que en mi caso no se trata de traducciones, que a
menudo exigen matices y variaciones formales que no figuran en la pauta
tradicional, he querido que mis haikus no se desvíen en ningún caso de
5-7-5. Esa fidelidad estructural es, después de todo, lo único
verdaderamente japonés de este modesto trabajo latinoamericano."
Mario Benedetti
Puerto Pollenca, Mallorca-Madrid, 1999.
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