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pasé el sábado tumbada, fumando y leyendo, otra vez perdiendo
el tiempo, tú sabes que el tedio me hace leer mucho y perder
mucho el tiempo, me quedé pegada mirando al techo como una
idiota, trivializada como una idiota, porque sólo una idiota
puede espantar esta pena, no quería oírte, no quiero
escucharte... me hace bien quedarme sorda, me hace mal, me
saco el brazo para calmarme, lo tiro sobre la cama y me calmo,
no sabes cómo me calmo, porque sin este brazo no soy nadie,
nadie, sin este brazo soy la pobre inútil que quisieras ver,
sé que desearías verme sin este brazo, sería tu triunfo que me
quedara muda y no te hablara, y es que no te hablo, leí La
amortajada sola, solita, amortajadita... entonces no tenía
esta boca, esta herida tuya sobre el lomo que no se cierra...
entonces no escribía ni era como si lo hiciese, sorda era
sorda y no hablaba de nada y no tenía nada que escribir a
nadie, ni me importa si te gusta la Bombal, ni sentía este
impulso de averiarme, ni de escribir como una bruta, porque
sólo una bruta bracea contra la corriente, sólo una bruta
escribe en estos tiempos brutales, porque soy incapaz, tosca y
necia, bruta la que cree que escribiendo vive, que escribiendo
muere, bruta la que cree que un puñado de palabras sirve para
algo, porque soy bruta insisto, porque soy bruta no entiendo,
porque soy retardada, porque cada palabra que no pronuncian
mis labios me muerden como los hocicos de cien perros...
quítame estos perros, no los sueltes... arráncame las cadenas
del cuello me lo rebanan, las palabras ya no me abastecen, las
palabras no sirven para nada, para nada, ni siquiera dicen lo
que querrían decir, las tuyas en cambio son certeras, las
tuyas si van a matar, matan. Los pedazos de mí lo saben por
eso te temen, por eso te desean. Me arruinan, sabes que las
palabras me arruinan, me están revolviendo entera, les temo,
les temo tanto como a la ausencia de palabras, el temor es
inmóvil, el temor se parece al tedio, como si estuvieran
unidos de la misma cabeza, ejecutan la misma telemetría, por
eso cuando no escribo, leo, y cuando no leo, hablo, y cuando
no hablo, sueño... no me dejes a solas con este tedio, a la
deriva muda de este tedio... a la diestra y siniestra del
tedio.
° ° ° ° °
afuera daba vueltas un farol rojo y el letrero se caía a
pedazos como de boite de mala muerte, como si fuésemos a
estrellarnos contra la muerte, el hombre sacó una pequeña
llave. Ladraban los perros, y el hombre nos condujo hasta un
cuartucho que no volveríamos a ver, encendimos la tv y unos
porros, luego me fumé un cigarro detrás de otro, uno detrás de
otro y te contemplé hablar y hablamos del cuartucho, de la
cojera del hombre, nuestra propia cojera, de la noche que
corría con una prisa extraña, las nubes pasaban rápidas,
azulosas, violáceas, como golpes de la vida, como si nos
fuésemos a golpear contra la vida, el hombre trajo dos cafés
que se enfriaron sobre el velador, en un rincón del cuarto
quedaban los restos de una fiesta que otros dejaron, qué ganas
de tomarme un trago, te dije, tú te acercaste lentamente, al
contrario de las nubes, al contrario de la noche que corría
aprisa, al contrario de los perros que no dejaban de ladrar,
de vez en cuando se callaban, y se callaban hasta que las
luces de un automóvil se estrellaba contra los vidrios y
encendía el cuartucho que dejaba ver tu cuerpo y luego venían
las sombras que te cubrían, lejos de casa, tan lejos de casa y
en la radio con las pilas medio muertas la Janis cantaba bye,
bye, baby.
° ° ° ° °
cuando no estás me faltas como si me faltara un brazo, daría
un brazo por no sentir esta falta... daría un brazo, pero no
el brazo con el que escribo. El brazo con el que escribo no
se lo doy a nadie, si me deshiciera de este brazo moriría
atragantada. Este brazo es el que aprieta mi vientre, el que
hunde su mano en mi garganta para que las palabras salgan,
porque mi brazo sabe que las palabras son como trozos de carne
que me atoran, si no tuviera este brazo tampoco podría hablar,
porque este brazo es mi lengua, con este brazo puedo decir lo
que la lengua se calla, podrían cortarme la lengua pero no el
brazo, por eso no siento ningún miedo cuando tengo la lengua
dentro de tu boca, porque aunque la arrancaras me quedaría
este brazo. Con este brazo me sostengo, con este brazo lucho
cada día. Cuando me pierdo es este brazo quien me encuentra,
cuando me desespero es este brazo quien me calma, este brazo
es mi memoria, este brazo es quien me saca a flote, quien jala
de mí, quien me aturde para arrastrarme hasta la orilla, este
brazo se compadece de mí más que nadie, me saca el agua que he
tragado, me golpea el corazón para que ande, si no fuera por
este brazo no sé qué sería de mí, por eso sigo a mi brazo,
porque este brazo es capaz de encontrar lo que yo no hallo,
por eso es él quien escribe, porque si escribiera yo, no
encontraría las palabras necesarias, en cambio mi brazo es
exacto, porque mi brazo sabe que si no soy capaz de resistir,
que si me agoto de ver todo el tiempo lo mismo, que si me
canso de escuchar las mismas palabras idiotas, que si me
harto de ver a la misma gente como en un cinematógrafo de
barrio, que si me aburre ver con mis ojos sus ojos pajes
desesperados de fama, de una fama gris de estrella de
cinematógrafo de barrio, porque mis ojos se cansan de ver
tanto, todo igual, repetido, mi ojos se hartan tanto que se
harían sal si vieran que algo nuevo pasara, porque esta ciudad
se detuvo antes que llegáramos yo y mi brazo, esta ciudad
sombría ya no se desempaña, esta ciudad es inalterable, esta
ciudad quisiese ser rubia, esta ciudad quisiese beber whisky
cuando se muere de hambre y si este brazo no fuera fuerte nos
habrían arrancado medio pedazo, pero a mi brazo nada de esto
lo derrumba porque mi brazo es ciego, mi brazo es sordo, mi
brazo sólo escucha la sangre de él. Sabe que cuando no dé más
deberá tomar la empuñadura y rajar la muñeca de mi otro brazo,
sabe que aunque son pares sólo él puede hacerlo, sabe que él
será el último en abandonar, lo sabe, como sabe también que
será capaz de dejar de escribir porque escribir me daña a
veces, mi brazo sabe que escribir daña porque es él quien
escribe, cuando mi brazo escribe sabe que está doliendo,
quemando, sabe que me revuelvo toda, por eso mi brazo dejaría
cualquier cosa para calmarme. Es este brazo quien te olvida,
no yo, porque mi brazo sabe que estando juntos somos capaces
de resistir tu falta, que podemos trazar tu recuerdo, en
cambio si me faltara este brazo yo me quedaría muda, me
quedaría postrada, no podría resistir, no podría, por eso no
te doy este brazo ni se lo daría a nadie, porque este brazo es
el único capaz de librarme de mí.
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