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Nochebuena
Dulce, abierta en el costado,
la herida de amor piadosa
florece, secreta rosa
que el corazón derramado
riega y sustenta, abrasado
de ternura compartida.
Y brilla, ya consumida
toda la carne mortal,
en el claro aire invernal,
toda luz, la pura herida.
  
San
Silvestre
Una nostalgia socava
todo el campo de mi vida.
Su honda entraña removida
se abre al tenue sol que acaba.
Oh tristeza, dulce traba:
si el alma pura no alcanza
de tanta ardiente labranza
la rica y dorada espiga,
dará a la tierra enemiga
riego y llanto la esperanza.
  
Fin
de año
Qué blanco el cielo ha quedado,
Desfallece, tiembla, expira;
de su rostro se retira
todo el doliente morado.
Y queda el mundo inmutado
en un trémulo extravío.
¡Oh femenino vacío,
presa ya para unos lazos!
Mundo exangüe entre los brazos
del más ardiente albedrío.
  
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