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Un líquido de sueños, un abismo,
un caminar desnuda en tu conciencia,
una luz que poseo en las tinieblas,
un pabilo de amores como espuma,
se tuercen, se entremezclan, son de redes,
de un tósigo perdido en la memoria,
la oquedad onanista perturbada,
el despertar sintiendo que envejezco,
nos flagela, lastima la tristeza.
Descubre que yo soy su antagonista.
En el templo de Apolo me persigue
porque arrojo las culpas al espejo,
porque multiplicando la tortura
no hay nada más oculto que el espanto,
la densa visión que reconozco
son bestias más veladas que Teseo.
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